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GLP-1 y tus riñones: qué encontró el ensayo FLOW (y qué significa para ti)

El ensayo FLOW se detuvo antes de tiempo porque la semaglutida redujo los eventos renales graves un 24%. Si tienes diabetes tipo 2 y ERC, esto es lo que dicen los datos de 2024.

15 min read

Este artículo es solo para fines informativos y de referencia de estilo de vida, y no constituye consejo médico. Consulte a un profesional de la salud cualificado para cualquier decisión relacionada con la salud.

GLP-1 y tus riñones: qué encontró el ensayo FLOW (y qué significa para ti)

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Cuando un equipo de investigadores apaga un ensayo clínico antes de tiempo, casi siempre es porque pasó algo que ya no pueden ignorar. En mayo de 2024 ocurrió justo eso con el ensayo FLOW: el comité independiente de monitorización recomendó pararlo porque la semaglutida estaba funcionando mejor de lo esperado. Los riñones de los pacientes tratados se deterioraban mucho más despacio y los eventos graves caían. Seguir hasta el final habría significado mantener al grupo placebo sin un beneficio que ya estaba a la vista. Y eso, llegados a ese punto, ya no había forma de defenderlo.

Si tienes diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica —una combinación mucho más común de lo que parece—, los datos de FLOW son probablemente lo más relevante que ha salido en nefrología diabética en años.

Vamos despacio: qué encontraron, hasta dónde llega la evidencia y cómo aterriza todo esto el día que te sientes en la consulta.

Qué es el ensayo FLOW y por qué es relevante

El ensayo FLOW, publicado en The New England Journal of Medicine en mayo de 2024 con el título Effects of Semaglutide on Chronic Kidney Disease in Patients with Type 2 Diabetes, es el primer ensayo de fase 3 diseñado específicamente para medir el efecto de un GLP-1 sobre los riñones. No sobre el peso, no sobre el corazón: sobre los riñones como objetivo principal.

Hasta FLOW, los beneficios renales de la semaglutida eran un dato secundario que asomaba en otros ensayos (SUSTAIN-6, LEADER, SELECT). Esos datos secundarios orientan, pero no zanjan nada. FLOW fue a buscar la prueba de frente.

Así estaba diseñado:

ParámetroDetalle
Tipo de ensayoFase 3, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo
Participantes~3.533 adultos
PoblaciónDiabetes tipo 2 + ERC (TFGe 25-75 mL/min/1,73 m²)
TratamientoSemaglutida 1,0 mg subcutánea semanal
Duración mediana3,4 años (detenido antes por eficacia)
Evento principalCombinado de eventos renales y cardiovasculares mayores

Esa TFGe de 25 a 75 no es un detalle técnico cualquiera: significa que los participantes ya tenían los riñones tocados, desde un estadio G2 hasta un G4 avanzado. Aquí no hablamos de un deterioro leve, sino de enfermedad renal de la que aprieta.

Los resultados: un 24 % menos de eventos renales graves

El hallazgo central, sin rodeos: la semaglutida redujo los eventos renales mayores un 24 % frente a placebo.

En lenguaje estadístico, eso se traduce en una hazard ratio de 0,76 (IC 95 %: 0,66-0,88). Y en lenguaje de paciente: durante esos 3,4 años de seguimiento, el riesgo de sufrir un evento renal grave fue un 24 % menor en quienes recibían semaglutida.

Ahora, ¿qué cuenta como "evento renal mayor" en este ensayo? Esto es lo que entraba en el saco:

Evento incluido en el criterio combinadoQué significa
Reducción persistente de TFGe ≥50 %El riñón pierde la mitad de su función
TFGe permanente inferior a 15 mL/min/1,73 m²Estadio G5, muy próximo a diálisis
Inicio de diálisis o trasplante renalFallo renal establecido
Muerte por causa renalFallecimiento directamente atribuible al riñón
Muerte cardiovascularIncluida como parte del criterio compuesto

Nada de esto son marcadores de laboratorio que solo entiende el especialista. Son desenlaces duros, de los que te cambian la vida: perder la mitad de la función renal, entrar en diálisis, pasar por un trasplante. Recortar ese tipo de eventos un 24 % no es un matiz de tabla; es una diferencia que se nota en la vida real.

Y hay más. La semaglutida también frenó la velocidad de descenso de la TFGe: los riñones del grupo tratado perdían función a un ritmo más lento. La albuminuria, ese marcador que delata el daño renal, bajó igualmente más en quienes tomaban semaglutida.

¿Por qué protege el riñón? Los mecanismos que se barajan

¿Cómo es que un fármaco pensado para bajar la glucosa termina cuidando el riñón? La pregunta es buena, y la respuesta no es una sola.

Los investigadores apuntan a varias vías que probablemente actúan a la vez. La más obvia es el control glucémico: la semaglutida baja la HbA1c, y la hiperglucemia crónica castiga los vasos pequeños del riñón, justo los que filtran la sangre. Bajar el azúcar ya es, por sí solo, una manera de proteger ese tejido.

Luego está la presión arterial, que la semaglutida baja un poco. Y eso pesa, porque la hipertensión es uno de los factores que más acelera la pérdida de función renal en la ERC. El peso aporta su parte: menos kilos suponen menos estrés mecánico y metabólico sobre el riñón, y en personas con obesidad y ERC el efecto nefroprotector de adelgazar está bien documentado.

Hay además una vía más sutil, la de los efectos antiinflamatorios directos. Los receptores GLP-1 también están en el tejido renal, y hay evidencia preclínica —y algún dato humano— de que estos fármacos reducen la inflamación y el estrés oxidativo allí mismo. El mecanismo fino todavía se está investigando.

Lo más honesto es reconocer que no hay un único responsable. Son varios efectos sumándose a la vez, y eso explica por qué el beneficio se mantiene tan parejo en los distintos subgrupos del ensayo.

Dato clave: el ensayo FLOW no se detuvo por un problema de seguridad. Se detuvo porque el beneficio era tan rotundo que mantener al grupo placebo sin tratamiento se consideró éticamente insostenible. En investigación clínica, esa es una señal de la máxima calidad.

Lo que FLOW no es: sin aprobación específica para ERC

Antes de presentarte en la consulta con este artículo subrayado, hay una pieza que no te puedes saltar: la semaglutida no tiene aprobación regulatoria específica para protección renal en ningún mercado hispano.

Y esto no es papeleo. La aprobación regulatoria decide quién puede prescribírtela, en qué condiciones y si tu seguro o tu sistema de salud te la cubre.

Así está el mapa, mercado por mercado:

MercadoReguladorSituación de semaglutida en ERC
EspañaAEMPS / SNSAprobada para DM2 y obesidad. Sin indicación específica en ERC. Wegovy no financiado por SNS.
MéxicoCOFEPRISAprobada para DM2. Sin indicación en ERC. IMSS cubre Ozempic raramente, y nunca para obesidad.
ArgentinaANMATAprobada para DM2. Sin indicación en ERC.
ColombiaINVIMAAprobada para DM2. Sin indicación en ERC.
EE. UU. (hispanos)FDAAprobada para DM2 y obesidad. Ozempic no tiene indicación ERC aprobada, aunque los datos FLOW ya circulan en guías nefrológicas.

¿Quién sí tiene indicación renal en regla? Los inhibidores de SGLT2. La dapagliflozina (Forxiga) está aprobada en ERC con y sin diabetes en Europa, EE. UU. y varios mercados de LatAm, y la empagliflozina (Jardiance) también. En muchos protocolos de nefrología ya son tratamiento de primera línea para frenar la progresión de la ERC.

La semaglutida puede sumarse a ese esquema, pero quien debe decidirlo es el médico que te lleva —idealmente un nefrólogo o un endocrinólogo que conozca tu función renal—. Esa decisión no se cierra en cinco minutos de consulta.

Recuerda: ningún GLP-1 tiene indicación aprobada para la ERC en ningún mercado hispanohablante. Si tu médico lo prescribe apoyándose en los datos de FLOW, será un uso fuera de ficha técnica: legítimo desde el punto de vista clínico, pero conviene tenerlo claro desde el principio.

SGLT2 vs GLP-1 en ERC: no es uno u otro

Mucha gente lo plantea como un dilema: ¿toca elegir entre un SGLT2 y un GLP-1?

La respuesta corta es que no, no necesariamente. Actúan por mecanismos distintos, y los datos apuntan a que se complementan más que se pisan.

CaracterísticaSGLT2i (dapagliflozina, empagliflozina)GLP-1 (semaglutida)
Indicación ERC aprobadaSí (dapagliflozina, empagliflozina)No (evidencia de ensayo, no indicación)
Mecanismo renoprotector principalHemodinámica glomerular, reducción de presión intraglomerularGlucémico, hemodinámico, antiinflamatorio
Reducción de eventos renales~39 % (DAPA-CKD), ~30 % (CREDENCE)~24 % (FLOW)
Efecto en pesoModesto (-2 a -3 kg)Modesto en DM2 a 1,0 mg (~3-4 kg); mayor a dosis de obesidad
Uso en TFGe muy bajaLimitado por debajo de TFGe 25–30 (según fármaco)FLOW incluyó hasta TFGe 25

Los protocolos más al día de nefrología diabética ya contemplan combinar SGLT2i + GLP-1 en pacientes con DM2, ERC y alto riesgo cardiovascular. Conviene leer FLOW con esa lente: no comparó la semaglutida contra los SGLT2i, sino que muchos participantes los llevaban de base. Es decir, los datos hablan de sumar, no de sustituir.

La realidad en cada mercado

España

Si tienes diabetes tipo 2 y ERC en España, lo primero que conviene saber es que Ozempic (semaglutida 0,5 mg y 1,0 mg) sí lo financia el SNS para diabetes tipo 2 cuando cumples criterios: básicamente, HbA1c elevada con metformina y riesgo cardiovascular. Wegovy (2,4 mg para obesidad) no entra por financiación.

La dosis de FLOW fue 1,0 mg, la misma del Ozempic de mayor concentración. Así que, si ya lo usas para la diabetes, tu nefrólogo puede apoyarse en los datos de FLOW como evidencia adicional del beneficio. El SNS no te lo va a financiar por la ERC en sí, pero si la indicación es diabetes, el acceso ya lo tienes.

La dapagliflozina (Forxiga) sí está financiada en España con indicación en ERC, así que en muchos pacientes con DM2 + ERC ya forma parte del esquema desde el principio.

México

En México, Ozempic se consigue en farmacias privadas a un precio de entre 3.500 y 4.500 MXN al mes, a fecha de mayo de 2026. Esa cifra baila según la cadena y la disponibilidad, así que tómala como referencia. El IMSS cubre Ozempic en diabetes tipo 2 de forma selectiva —depende del médico familiar y de lo que haya en el cuadro básico—, pero nunca por indicación renal.

La nefropatía diabética es una de las causas más frecuentes de enfermedad renal terminal en el país. Si tienes DM2 y te han avisado de que los riñones están afectados, pregunta directamente a tu nefrólogo dos cosas: si eres candidato a un SGLT2i (dapagliflozina) y si la semaglutida encaja en el esquema que ya llevas.

Argentina

En Argentina, el acceso a Ozempic ha venido marcado por episodios de desabastecimiento. Las obras sociales grandes (OSDE, Swiss Medical, Galeno) pueden cubrir semaglutida para diabetes tipo 2 con trámite previo. Para la ERC en concreto, el camino más despejado sigue siendo la dapagliflozina o la empagliflozina, que tienen indicación aprobada por ANMAT.

Si tu médico considera que los datos de FLOW justifican añadir semaglutida a tu esquema de ERC + diabetes, puede presentar la justificación clínica ante tu obra social como uso compasivo o fuera de indicación. Es un trámite más largo, sí, pero está al alcance.

Colombia

En Colombia, el Plan de Beneficios en Salud (PBS) cubre algunos medicamentos para diabetes tipo 2, aunque el acceso a la semaglutida por la EPS varía muchísimo según la entidad y, a menudo, según cómo salga el trámite de tutela. La INVIMA tiene aprobada la semaglutida para DM2, sin indicación en ERC. Los nefrólogos colombianos manejan un esquema parecido al europeo: SGLT2i como primera línea para la ERC.

EE. UU. (hispanos)

En EE. UU., los datos de FLOW ya empezaron a colarse en las guías de práctica nefrológica, aunque la FDA todavía no haya aprobado una indicación formal de semaglutida en ERC. Si tienes Medicaid o Medicare, el acceso a Ozempic para diabetes tipo 2 puede estar cubierto, pero te van a pedir un diagnóstico de DM2 documentado. Con seguro privado, el copay varía un mundo; el programa de acceso de Novo Nordisk (NovoCare) a veces ayuda a recortarlo.

En las comunidades hispanas con DM2 y ERC, el problema de fondo suele ser otro: el seguimiento va fragmentado. El médico de familia, el endocrinólogo y el nefrólogo no siempre se hablan entre ellos. Si te ves en esa situación, vale la pena pedir que coordinen, o al menos que el nefrólogo revise tu esquema entero. Y un detalle pequeño que rinde mucho: llevarle la analítica impresa, en mano.

Qué verificar antes de empezar

Pongamos que ya tienes un diagnóstico de ERC y tu médico plantea añadir semaglutida. Hay un puñado de cosas que merece la pena revisar primero, y casi todas tienen que ver con dónde está hoy tu riñón.

Lo primero es la función renal de partida. La TFGe marca si puedes usar semaglutida y a qué dosis; en FLOW, el límite inferior fue una TFGe de 25, y por debajo de ese umbral los datos son tan escasos que la decisión pasa a ser caso por caso. Junto a eso va la albuminuria: el cociente albúmina/creatinina en orina (cociente A/C) es clave, y una cifra alta (>300 mg/g) señala daño glomerular en activo. FLOW mostró que la semaglutida la reducía, así que es un marcador que tu médico debería seguir de cerca.

El estado cardiovascular es la otra pata. La ERC y la DM2 juntas disparan el riesgo de corazón. Así que, si ya has tenido un evento cardíaco o arrastras enfermedad cardiovascular, los datos cardíacos de la semaglutida (ensayo SOUL y otros) también te tocan de cerca. Y conviene mirar el resto del botiquín: hay fármacos nefrotóxicos —algunos antiinflamatorios como ibuprofeno o naproxeno, ciertos antibióticos, los contrastes yodados— que castigan a un riñón ya comprometido. Antes de sumar nada nuevo, que tu médico repase el cuadro completo.

Quedan dos cosas que pasan más desapercibidas de lo que deberían. Una es la hidratación: la semaglutida quita apetito, y con el apetito a veces se va también la ingesta de líquidos; en la ERC, deshidratarse empeora la función renal, así que conviene confirmar con tu médico cuánto líquido necesitas al día. La otra es la hipoglucemia: si ya tomas insulina o sulfonilureas, añadir semaglutida puede obligar a reajustar las dosis, porque en la ERC esas bajadas de azúcar pegan más fuerte —el riñón aclara la insulina más despacio—.

Preguntas para tu médico

Llegar a la consulta con preguntas concretas cambia por completo el tipo de conversación. Estas son las que más sirven si tienes ERC y ya tomas un GLP-1 o estás dándole vueltas:

Sobre el ensayo FLOW:

  • "¿Soy candidato a beneficiarme de los datos de FLOW, con el estadio de ERC que tengo ahora?"
  • "¿Mi TFGe está dentro del rango que se estudió (25-75)?"

Sobre mi esquema actual:

  • "¿Debería estar tomando dapagliflozina o empagliflozina además de la semaglutida?"
  • "¿Cómo afecta la semaglutida a mi función renal a corto plazo mientras me ayuda a perder peso?"

Sobre seguimiento:

  • "¿Cada cuánto debo hacerme la analítica de función renal mientras esté con semaglutida?"
  • "¿Qué valor de TFGe o de albuminuria debería ponerme en alerta?"

Sobre acceso y cobertura:

  • (España) "¿Puedo conseguir semaglutida 1,0 mg financiada por el SNS con mi diagnóstico de diabetes tipo 2?"
  • (México) "¿El IMSS tiene dapagliflozina en cuadro básico para mi diagnóstico?"
  • (EE. UU.) "¿Mi seguro cubre Ozempic con diagnóstico de DM2 + ERC?"

El límite de lo que sabemos

FLOW es un ensayo sólido. Aun así, hay terreno que todavía no pisa.

Sus participantes tenían una TFGe de entre 25 y 75. Eso deja poca evidencia en la ERC muy avanzada (estadio G4-G5, TFGe por debajo de 25) y prácticamente ninguna en personas sin diabetes tipo 2. Los resultados no se pueden extrapolar a esas poblaciones como si nada.

La dosis estudiada fue 1,0 mg semanal, no la de Wegovy para obesidad (2,4 mg). Si más adelante se confirma que dosis más altas aportan más protección renal, habrá que volver a poner los datos al día.

Y los mecanismos exactos siguen abiertos. Que el efecto sea real no significa que lo entendamos hasta el último engranaje.

Nada de esto echa por tierra los resultados. Lo que dice es que la conversación con tu médico sigue siendo insustituible. FLOW te da argumentos sólidos para sentarte en esa consulta; lo que no te da es un sustituto de ella. Y ahí está la diferencia que de verdad importa: no es un atajo para saltarte al médico, es una buena razón para ir a verlo mejor preparado.


Si ya usas semaglutida por diabetes o por peso y además tienes ERC, igual te interesa ver qué dicen los datos sobre el hígado graso: otro órgano que en la DM2 suele resentirse en paralelo y sobre el que los GLP-1 también acumulan evidencia reciente.

La información de este artículo es divulgativa y no reemplaza la consulta con tu médico o nefrólogo. Los datos del ensayo FLOW son públicos y están publicados en The New England Journal of Medicine (mayo de 2024). Las decisiones sobre medicación, dosis y cobertura se toman con tu equipo médico, que es quien conoce tu historial completo.


Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Todos los medicamentos GLP-1 mencionados son de prescripción médica: no empieces, suspendas ni cambies ningún medicamento sin consultar a tu médico. Los resultados varían según la persona.

Fuentes

Las afirmaciones de este artículo se verificaron con las fuentes primarias siguientes.

  1. PubMed (NIH)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38785209
  2. PubMed (NIH)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32970396
  3. PubMed (NIH)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38796653
  4. PubMed (NIH)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40162642

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